viernes, 20 de agosto de 2021

Fábulas de Esopo

La fábula es un tipo de relato breve de ficción que pretende transmitir una enseñanza por eso suele estar acompañado de una moraleja. 

Esopo es uno de los fabulistas más conocidos, que ha trascendido hasta nuestros días. Sus fábulas han fascinado y continúan fascinando a generaciones enteras, muy probablemente por su sencillez en el mensaje, o porque sus personajes son animales, o incluso por su humor sutil. A continuación tienes 4 fascinantes fábulas que te invitamos a disfrutar.

El avaro

Hubo una vez un hombre muy rico que, un buen día, decidió vender todo lo que tenía a cambio de varios lingotes de oro.

El hombre tenía miedo que lo robaran y por ello lo enterró en un bosque. Pero todos los días iba hasta allí para cerciorarse que su dinero seguía en el mismo lugar. Siendo así que llamó la atención de un ladrón, quien comenzó a seguirlo hasta descubrir su secreto. 



Una noche oscura desenterró todo el oro y se lo llevó

Al otro día fue el rico como siempre y al comprobar el robo se puso a dar alaridos de desesperación.

Un vecino del lugar se acercó a ver que le pasaba. 

El hombre rico lloraba y lloraba sin parar, por lo que el vecino tomó algunas piedras y las enterró en el mismo lugar donde antes estaba el tesoro y le dijo:

—Aquí tiene su tesoro. De todas formas Ud. nunca habría gastado sus lingotes. ¿Qué más le da, entonces, que sean piedras? Así, por lo menos, no sufrirá mas.

 Moraleja: Un corazón codicioso no tiene reposo

Si la riqueza no se comparte ni se invierte, no vale nada y solo trae sufrimiento.

El pastor y el lobo

En pueblo, hace mucho tiempo, había un joven pastor que todos los días llevaba a su rebaño a pastar. Pasadas un par de horas se aburría muchísimo, así que se le ocurrió la idea de gastarle una broma a los campesinos del lugar.

— ¡El lobo! ¡Que viene el lobo! ¡Auxilio! ¡Mis ovejas!

Los campesinos, quienes si estaban ocupados en sus labores, corrieron a ayudarle, pero no vieron ni rastro del lobo. Y se molestaron mucho cuando el joven pastor rio a carcajadas, por lo que se alejaron enfadados.

Unos días después, volvió a repetir la misma broma, y los campesinos dejaron sus labores para socorrerlo, sintiéndose agraviados cuando se dieron cuenta del embuste. 



El pastor repitió varias veces esta broma y siempre acudieron los campesinos a ayudarle. Pero un día, el pastor vio acercarse a un lobo. Se asustó muchísimo y aterrorizado, gritó desesperado pidiendo auxilio. Pero esta vez, los campesinos no le creyeron y el pastor se quedó sin su rebaño.

Moraleja: Nadie cree al mentiroso cuando dice la verdad

Si mentimos, nadie nos creerá cuando seamos sinceros.

La hormiga y la paloma

Una hormiga bebía agua en un río, con tan mala suerte que cayó al agua. Pasaba por ahí una paloma que, al oír sus gritos de auxilio, corrió a salvar a la pequeña hormiga.

—Gracias, amiga paloma —dijo la hormiga muy agradecida—. Si algún día estás en peligro, yo te ayudaré.

Varias semanas después, un cazador vio a la paloma sobre una rama. Estaba a punto de disparar su escopeta cuando, de pronto, la hormiga se metió por debajo del pantalón y le mordió la pierna. Y así pudo la paloma escapar, sana y salva.

Moraleja: Haz bien y no mires a quién

Si ayudas a otros puedes esperar que el día que lo necesites, ellos te ayuden también.

El lobo disfrazado de cordero

Había una vez un lobo que estaba muy hambriento. Mientras buscaba comida vio un rebaño de ovejas. En ese momento siguió su camino porque las ovejas estaban bien cuidadas. Un día encontró una piel de oveja en el bosque y tuvo una idea para despistar al pastor.

—Esta es la mía. Me disfrazaré con esta piel de oveja y así las ovejas y el pastor creerán que soy una oveja más.

Y así lo hizo. Al terminar el día, el lobo fue llevado al establo con el resto de las ovejas. El muy ladino se relamía pensando en el gran banquete que se daría cuando todos estuvieran dormidos. Pero, para su sorpresa, al anochecer entró el pastor en el establo buscando carne para cenar y  creyendo que el lobo era una oveja, lo tomó y se lo llevó.

Moraleja: Quien hace trampas termina por caer en ellas

Cuando haces trampas a otros puedes estar creando problemas para ti mismo.

Ilustraciones: pixabay.com

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