martes, 2 de junio de 2020

La gallinita dorada



Una gallinita dorada que paseaba con sus polluelos por el patio se encontró un grano de trigo.

-¡Qué grano de trigo más apetecible! Si nos lo comemos es cosa de disfrutar un momento, en cambio sí lo sembramos obtendremos muchos granos más tan deliciosos como este, pensaba para sí. Y dijo en alta voz: “¿Quién nos ayudará a sembrar este grano de trigo?”

-“Yo no”, dijo el pato.

-“Yo no”, dijo el pavo.

-“Ni yo”, dijo el ganso.

-“Bueno, entonces mis pollitos y yo lo sembraremos”, dijo la gallinita dorada.

Y ellos solitos sembraron el trigo. Muy pronto asomó el primer brote por encima de la tierra. Con la ayuda del sol y la lluvia el trigo siguió creciendo y creciendo hasta que estuvo muy alto y maduro.

-“¿Quién nos ayudará a cortar el trigo?”, preguntó la gallinita.

-“Yo no”, dijo el pato.

-“Yo no”, dijo el pavo.

-“Ni yo”, dijo el ganso.

-“Bueno, entonces mis pollitos y yo lo cortaremos”, dijo la gallinita colorada. Cuando el trigo estuvo cortado comentó la gallinita dorada.

-“¿Quién nos ayudará a trillar este trigo?”, dijo la gallinita.

-“Yo no”, dijo el pato.

-“Yo no”, dijo el pavo.

-“Ni yo”, dijo el ganso.

- Bueno, entonces mis pollitos y yo lo trillaremos”, dijo la gallinita dorada.

Cuando el trigo estuvo trillado, preguntó.

-“¿Quién nos ayudará a llevar este trigo al molino para que lo conviertan en harina?”, preguntó la gallinita.

-“Yo no”, dijo el pato.

-“Yo no”, dijo el pavo.

-“Yo no”, dijo el ganso.

-“Bueno, entonces mis pollitos y yo lo llevaremos”, dijo la gallinita dorada.

Cuando la harina estuvo terminada preguntó una vez más.

-“¿Quién nos ayudará a mis pollitos y a mí a amasar esta harina?”, preguntó la gallinita.

-“Yo no, dijo el pato.

-“Yo no, dijo el pavo.

-“Yo no, dijo el ganso.

-“Bueno, entonces mis pollitos y yo amasaremos”, dijo la gallinita dorada.

 Cuando la harina estuvo amasada y el pan horneado preguntó la gallinita: “¿Quién comerá este rico pan?”

-“¡Yo, que soy tu amigo!”, gritó el pato.

-“¡Yo, que soy tu amigo!”, gritó el pavo.

-“¡Yo, que soy tu amigo!”, gritó el ganso.

-“Pues no, mis pollitos y yo hemos trabajado muy duro para lograr este delicioso pan, así que sólo nosotros lo comeremos”, dijo la gallinita dorada. Y así lo hicieron.

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