Cuentan que un buen día un gallo iba muy limpio y elegante a la boda de su tío Perico.
Por el camino se encontró un montón de basura y se apartó para no ensuciarse.
Pero en medio del basurero vio un grano de maíz.
El gallo se detuvo y pensó:
«Si no pico
pierdo el granito,
y si pico,
me mancho el pico y no podré ir
a la boda de mi tío Perico.
¿Qué hago?
¿Pico o no pico?»
Al fin picó, y se ensució el pico. Entonces fue a pedirle a la yerba:
- Yerba,
límpiame el pico,
que no podré ir
a la boda de mi tío Perico.
Pero la yerba dijo:
- No quiero.
Entonces fue a pedirle a la oveja:
- Oveja,
cómete la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.
Pero la oveja dijo:
- No quiero.
Entonces fue a pedirle al perro:
- Perro,
muerde a la oveja
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.
Pero el perro dijo:
- No quiero.
Entonces fue a pedirle al palo:
- Palo,
pégale al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico para ir a la boda de mi tío Perico.
Pero el palo dijo:
- No quiero.
Entonces fue a pedirle al fuego:
- Fuego, quema el palo,
que no quiere pegarle al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.
Pero el fuego dijo:
- No quiero.
Entonces fue a pedirle al agua:
- Agua,
apaga el fuego,
que no quiere quemar el palo,
que no quiere pegarle al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.
Pero el agua dijo:
- No quiero.
Entonces el gallo miró a su amigo el sol:
- Sol,
seca el agua,
que no quiere apagar el fuego,
que no quiere quemar el palo,
que no quiere pegarle al perro,
que no quiere morder a la oveja,
que no quiere comerse la yerba,
que no quiere limpiarme el pico
para ir a la boda de mi tío Perico.
Y el sol dijo:
- Ahora mismo. Entonces el agua dijo:
- No, perdón, que yo apagaré el fuego.
Y el fuego dijo:
- No, perdón, que yo quemaré el palo.
Y el palo dijo:
- No, perdón, que yo le pegaré al perro.
Y el perro dijo:
- No, perdón, que yo morderé a la oveja.
Y la oveja dijo:
- No, perdón, que yo me comeré la yerba.
Y la yerba dijo:
- No, perdón, que yo le limpiaré el pico.
Y se lo limpió.
Entonces el gallo dio las gracias a su amigo el sol con un largo quiquiriquí, y echó a correr para llegar a la boda, y alcanzar algo de las golocinas y el vino de la fiesta.

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