jueves, 4 de junio de 2020

Pinocho


Hasta el viejo hospital de los muñecos
llegó el pobre Pinocho malherido,
porque un espantapájaros bandido
lo sorprendió durmiendo y lo atacó.

Llegó con su nariz hecha pedazos,
una pierna en tres partes astillada;
una lesión interna y delicada
que el médico de guardia lo atendió.

A un viejo cirujano llamaron con urgencia
y con su vieja ciencia pronto lo remendó,
pero dijo a los otros muñecos internados:
todo esto será en vano, le falta el corazón.

El caso es que Pinocho estaba grave,
en sí de su desmayo no volvía
y el viejo cirujano no sabía
a quién pedir prestado un corazón.

Entonces, llegó el hada protectora
y viendo que Pinocho se moría
le puso un corazón de fantasía
y Pinocho sonriendo despertó.
El caso es que Pinocho estaba grave,
en sí de su desmayo no volvía
y el viejo cirujano no sabía
a quién pedir prestado un corazón.

Entonces llegó el hada protectora
y viendo que Pinocho se moría
le puso un corazón de fantasía
y Pinocho sonriendo despertó
y Pinocho sonriendo despertó
y Pinocho sonriendo despertó.

miércoles, 3 de junio de 2020

Sapito y Sapón


Sapito y sapon

















 Sapito y Sapón
son dos muchachitos
de buen corazón.
El uno, bonito,
el otro, feón;
el uno, callado,
el otro, gritón;
y están con nosotros
en esta ocasión
comiendo malanga,
casabe y lechón.
¿Qué tienes, Sapito,
que estás tan tristón?
Madrina, me duele
la boca, un pulmón,
la frente, un zapato
y hasta el pantalón,
por lo que me gusta
su prima Asunción.
(¡Niño!)
¿Y a ti, qué te pasa?
¿Qué tienes, Sapón?
Madrina, me duele
todo el esternón,
la quinta costilla
y hasta mi bastón,
pues sé que a Sapito
le sobra razón.
(¡Pero niño!)
Sapito y Sapón
son dos muchachitos
de buen corazón.

La Margarita Blanca



Había una vez una Margarita blanca que vivía debajo de la tierra en una cuevecita oscura, caliente y tranquila. Un día oyó unos golpecitos en la puerta.

- Tras, tras, tras.

- ¿Quién llama?

- Es la lluvia.

- ¿Qué quiere la lluvia?

- Entrar en casa.

- ¡ No se pasa! ¡No se pasa!, dijo la Margarita blanca que tenía mucho miedo del frío.

Y después de muchos días volvieron a llamar a la puerta:

- Tras, tras, tras.

- ¿Quién llama?

- Es la lluvia.

- ¿Qué quiere la lluvia?

- entrar en casa.

- No se pasa! ¡No se pasa!, dijo la Margarita blanca y se acurrucó dentro de su cuevecita.


 Lisa y Anna


Y después de muchos días llamaron a la ventana:

- Chus, chus, chus

- ¿Quién llama?

- Es el sol.

- ¿Qué quiere el sol?

- Entrar en casa.

- ¡Aún no se pasa! ¡aun no se pasa!, dijo la Margarita blanca, porque era invierno.

Y después de muchos días volvieron a llamar a la ventana:

- Chus, chus, chus.

- ¿Quién llama?

- Es el sol.

- ¿Qué quiere el sol?

- Entrar en casa.

- ¡ Aún no se pasa! ¡Aún no se pasa!, dijo la Margarita blanca y se durmió tranquila.

Y después de muchos días volvieron a llamar a la puerta y a la ventana:

- Tras, tras, tras.

- Chus, chus, chus.

- ¿Quién llama?

- El sol y la lluvia, la lluvia y el sol.

- ¿ Y qué quieren el sol y la lluvia, y la lluvia y el sol?

- queremos entrar, queremos entrar.

- ¡Pues pasen los dos, dijo la Margarita blanca, y abrió una rendijita por donde se escurrieron el

sol y la lluvia dentro de la casa.

Entonces la lluvia la tomó por la mano derecha y el sol la tomó por la mano izquierda, y tiraron de la

Margarita blanca, y tiraron y tiraron hasta arriba y dijeron:

- ¡Margarita, Margarita, asoma tu cabecita!

La Margarita blanca pasó su cabecita a través de la tierra y se encontró en un jardín muy lindo con mariposas, pajaritos y niños jugando a la rueda:

Y la Margarita se abrió toda blanca con su moñito rubio. Y fue feliz.