martes, 16 de octubre de 2018

Adivinanzas

Seguramente habrás escuchado muchas adivinanzas. No hay niño que no ame los acertijos, aunque muchas veces nos desesperamos cuando no conocemos la respuesta. Por una parte las adivinanzas hacen referencia a la adivinación (predecir el futuro, descubrir lo oculto, acertar lo que quiere decir un enigma) y por otra parte a los acertijos (un enigma que se propone como pasatiempo).

Las adivinanzas como acertijos se enuncian, por lo general, en forma de rima. Por ejemplo: “Oro parece, plata no es, y el que no lo adivine gran tonto es” (el plátano), “Largo, largo como un pino, pesa menos que un comino” (el humo). Suelen ser anónimas y transmitirse de generación en generación, adaptándose a modismos y épocas. Cada país o región tiene sus propias adivinanzas y refranes, que forman parte de su cultura popular.
Es importante jugar a las adivinanzas con los niños, porque ellas permiten deducir y aprender nombres de animales, frutas, objetos, y otras cosas. 
1. Chiquito como un ratón
cuida la casa más que un león.

2. Dentro de un barril colorado
hay un negrito parado.

3. Si lo amarras se va, 
si lo sueltas se queda

4.Tiene patas y no camina,
lleva encima la comida 

5. Canastilla de avellanas
por el día se recogen
por la noche se derraman. 

6. Sombrero sobre sombrero
sombrero de rico paño
el que no me lo adivine
doy término de un año.


Lisa y Anna




7. No tiene pies y camina
no tiene alas y vuela
no tiene lengua y habla. 

8. Voy con ella
y al regreso
me encuentro con ella.

9. Todos pasan por mi
y yo no paso por nadie
todos preguntan por mi
y yo no pregunto por nadie. 

10. ¿Qué será que en todas partes está? 

11. Cuanto más grande, menos se ve. 
¿Qué será?

12. ¿Qué es lo que se seca con agua?  

13. ¿Qué hace un pato con una pata en un cuarto
oscuro?

14. Tengo agujas y no se bordar,
tengo números y no se contar. ¿Quién soy?

15. Tengo melena y no soy roquero,
y en la sabana tengo mi reino. ¿Quién soy?
 
Respuestas 

  1. El candado
  2. El mamey y la semilla 
  3. El zapato
  4. La mesa
  5. Las estrellas 
  6. La cebolla 
  7. La carta
  8. La huella
  9. La calle
  10. El nombre
  11. La oscuridad
  12. El coco
  13. Cojear
  14. El reloj
  15. El león



El viaje de Romualda


 A la cerdita Romualda
que no le gusta pasear
con maleta y minifalda
se le vió el bus tomar

la gallinita Esperanza
que la vió en la estación
corrió a casa de Constanza
a preguntar la razón

mientras andaba apurada
se topó con Rana Inés
- ¿dónde va tan sofocada?
¡cuente, cuente de una vez!

hoy temprano en la mañana
ví a Romualda de viaje
- ¿llevaba sombrero de pana?
- ¡y también mucho equipaje!

- preguntemos a Constanza
ella nos puede aclarar
y fueron con confianza
hacia allí a preguntar

entretanto caminaban
hallaron otros aliados
pronto nueve sumaban
los curiosos a su lado

Constanza muy asustada
por tan alta algarabía
salió pronta de su casa
a ver lo que acontencía

Todos querían conocer
sobre el viaje de Romualda
- no me lo puedo creer,
¡vamos, fuera, anda, anda!

Si Romualda  ha callado
de su salida el motivo
no me parece apropiado
tal cotilleo masivo

regresen todos a casa
hagan alguna labor
¡El tiempo rápido pasa
si se emplea con amor!

Autor: Elita


Pregunta 1: ¿Por qué crees que Constanza no contó sobre el viaje de Romualda?
Pregunta 2: ¿Crees que se Rana Inés hizo bien en querer indagar sobre los asuntos de Romualda?

Rectificar es de sabios



Nuestras manos son muy importantes. Ellas nos permiten acariciar, palpar, tocar, agarrar, señalar, y muchas más cosas. Hace mucho tiempo, los dedos de la mano izquierda tuvieron una reunión. Índice, Corazón, Anular y Meñique estaban presentes, pero Pulgar no había llegado aún. Todos estaban molestos y tan pronto llegó comenzaron a regañarle, Índice el primero.

  • Ahí estas. Siempre tenemos problemas contigo. No hay forma que podamos entendernos. Y aunque Pulgar quería explicar, no lo dejaban.
  • Que vas a explicar? No queremos que nos expliques, queremos que no vengas más, así no tendremos que verte.

Pulgar, muy triste, se fue de allí. Prefería estar sólo, de todas formas ellos tampoco querían verlo.
Los demás quedaron un rato más conversando, disgustados. Meñique no estaba muy convencido.

  • Bueno, al fin se fue.
  • No creo que hayamos hecho lo correcto, dijo Meñique. 
  • ¿Cómo que no lo crees?, ¿Acaso no estamos todos de acuerdo?, pregunto Índice enfadado.
  • En un principio, sí, pero, ¿y si nos equivocamos?
  • Pues no, no nos equivocamos. ¿No ven que es diferente a nosotros?, sólo tiene dos falanges, es más pequeño y regordete, ni siquiera se comporta como nosotros; en fin, que no tiene nada que ver con nosotros. Tú, calladito, que por ser el más pequeño de todos no tienes mucho que decir.
  • Si, si, ya me conozco esas palabras. Ustedes creen que por ser el más peque de todos no puedo opinar. Pues nada, esperemos tengan razón.

Y todo quedo así, pero tras unos días volvieron a reunirse.

  • Las cosas están mal, nada funciona. No logramos terminar las labores a tiempo ni bien, decía Corazón.
  • No sé qué pasa, pero estamos muy débiles, se quejaba Anular. Índice, tu eres el guía, ¿qué podemos hacer?
  • Necesito pensar, respondía Índice preocupado.
  • Sé muy bien que no les importa mi opinión, pero creo que debemos llamar a Pulgar, cuando él estaba no teníamos estos problemas, decía Meñique triste. 
  • Pulgar, Pulgar, ¿quién lo necesita?, repetía Índice molesto.

Los dedos de la mano derecha escuchaban la discusión.

  • Si están de acuerdo quisiéramos ayudarlos, propuso Índice de la mano derecha.
  • Ustedes?, y cómo?, no me imagino cómo podrían hacerlo. Dudaba Índice de la mano izquierda.
  • Pues contándoles como trabajamos nosotros.
  • Pues si, eso sería bueno, respondió Anular de la izquierda.
  • Con mucho gusto. Nuestro secreto es muy simple, siempre trabajamos juntos, en colectivo. Aunque todos somos diferentes, eso no es importante. Lo verdaderamente esencial es lo que hacemos y por qué lo hacemos. Y aunque tenemos muchas diferencias, nos aceptamos tal y como somos. Por si quieren saberlo, las veces que Pulgar ha llegado tarde, ha sido por ayudarnos.
Los dedos de la mano izquierda quedaron en silencio, mientras los de la derecha se retiraban y los dejaban a solas otra vez. Índice fue el primero en hablar.
  • Ustedes creen que estoy equivocado?
  • Pues mira, pensándolo bien, cuando Pulgar estaba con nosotros no teníamos problemas. Él siempre nos apoyaba en todo, y completaba nuestra fuerza, dijo Corazón. Bueno, en honor a la verdad, nosotros también somos diferentes. Tú, Índice, siempre has sido el jefe y actúas con mucha prepotencia todo el tiempo; tu, Corazón, crees que por ser el mayor, siempre tienes la razón; y yo, me siento débil cuando estoy sólo, por eso siempre estoy junto a Meñique, eso sin contar que me encantan los anillos, por lo que soy un poco vanidoso. No lo decimos por orgullo, pero todos extrañamos a Pulgar, reflexionaba Anular.

-   Por un momento se miraron todos en silencio.
  • Saben qué, pienso que tienen razón, y tú, Meñique, siempre viste lo que nosotros no pudimos. Lamento no haberme dado cuenta antes. Que les parece si llamamos a Pulgar y nos disculpamos con él.

Tras estas palabras de Índice pusieron inmediatamente manos a la obra, y buscaron a Pulgar, que aceptó las disculpas con alegría, y bueno, porque en verdad, también los extrañaba un poco.



Desde ese día, ya no hubo más discusiones, volvieron a trabajar en colectivo y a ayudarse unos a otros, sólo que esta vez, se aceptaban tal y como eran, y entendían que sus diferencias, en realidad, los hacia más fuertes. Por eso, no temas ser diferente y acepta a quienes no son como tú.

De esta pequeña historia obtienes dos enseñanzas muy necesarias. No debes discriminar a otros porque sean o se comporten diferente a ti, y también, cuan importante es rectificar nuestros errores. 

Aquí te dejo tres preguntas, que nos ayudarán a saber si comprendiste la historia.

Pregunta 1:     ¿Cómo se llaman los dedos de las manos? 
Pregunta 2: ¿Por qué los dedos de la mano izquierda no aceptaban a Pulgar?
Pregunta 3:    ¿Aceptó Pulgar sus disculpas?


En qué se parece...

Tanto grandes como pequeños gustan de usar adivinanzas en forma de comparación, y muchas veces las respuestas son inesperadas e ingeniosas.

¿En qué se parece...

1. un zapato a un billete?

                          en que los dos se gastan.

2. un avión al tiempo?

                          en que los dos pasan volando.

3. una manzana a un avión?

                          en que ninguno de los dos es pera.

4. una camisa a un hotel?

                         en que los dos tienen botones.

5. un brazo a una niña?

                         en que los dos tienen muñecas.

6. un carpintero a un gato?

                         en que los dos tienen cola.

Y tú, conoces algunos, si es así envíamelos y los publicaremos para que otros también los disfruten y aprendan.